miércoles, 30 de septiembre de 2009

Consejos para Terminar con los Miedos de su Perro

Consejos para Terminar con los Miedos de su Perro


Incluso los perros que están contentos y seguros de sí mismos se asustan alguna vez. Los ruidos fuertes, los desconocidos, o los objetos extraños alarman a muchos perros. Otros se asustan por cosas determinadas, como un tramo de escalera o el crujido de un periódico. Algunas veces parece no haber ningún motivo para que el perro se asuste. “Es posible que se encoja debajo de la mesa cuando hay una tormenta y salte alegremente cuando oye petardos”, dice Bárbara S. Simpson, psicóloga canina de Southern Pines, Carolina del Norte.

Es fácil saber cuándo tienen miedo los perros, pero nunca es fácil enseñarles a superarlo. Éste puede ser un proceso lento, por lo que necesitará paciencia y constancia. He aquí lo que recomiendan los expertos tanto si el perro es miedoso como si sólo se asusta por determinadas cosas.

Consiga que se acostumbre.
Un perro que está acostumbrado al ajetreo de la vida diaria, al ruido del tráfico, al sonido de los portazos o a los extraños que le acarician por la calle se acostumbrará antes que un perro que esté mimado y protegido del mundo que lo rodea. Consiga que se relacione con todo desde que sea un cachorro. Poco a poco preséntele a gente y muéstrele sonidos y situaciones con las que se encontrará más adelante. Y elógielo cuando sepa hacer frente a experiencias y encuentros nuevos.

Actúe con naturalidad.
Los perros suelen tomar ejemplo de sus dueños y de la gente que los rodea. Si su lenguaje corporal refleja que está asustado ante una situación determinada, es probable que su perro se dé cuenta y también se muestre inquieto. Actué con calma y despreocupación y su perro será menos miedoso.

Deje los abrazos para después.
“Abrazar a un perro asustado y hablarle con dulzura puede ser algo instintivo, pero es mejor reprimirse”, aconsejan los expertos. Él lo malinterpretara y creerá que lo alaba por mostrarse asustado.

Lo mejor es desviar su atención del objeto que le produce esa inquietud. Darle un capricho o jugar con él le ayudará. Cuando se produzca algo espeluznante y sepa hacerle frente, alábelo y abrácelo.

Consiga que confíe en sí mismo.
Los perros que son nerviosos y se asustan con facilidad suelen mejorar con el adiestramiento de obediencia. Este sirve para que el perro adquiera confianza en sí mismo, lo que también le da fuerzas para hacer frente a muchos tipos de situaciones.

El adiestramiento no sólo sirve para que el perro se integre con otras personas y animales, sino que le ayuda a darse cuenta de que usted manda y de que puede tomar muchas decisiones por él. “Si cree que es el rey de la casa y que debe tomar todas las decisiones, se mostrará asustado muchas veces”, dice Patrick Melese, psicólogo canino de San Diego, California.

Cuando su perro sepa que no debe cargar con todo, aumentará la confianza en sí mismo. Pero esto no sucederá de la noche a la mañana, por lo que deberá dedicar tiempo y paciencia a las sesiones de adiestramiento. Éstas pueden durar un período de semanas o meses.

Prepárelo para el estruendo.
Los sonidos fuertes pueden enloquecerle. Esto se debe en parte a que su oído es mucho más agudo que el nuestro y el ruido de un trueno puede hacerles creer que la casa se viene abajo.

“Una buena manera de ayudar a su perro a superar el miedo al estruendo es aplicar una técnica llamada re-acondicionamiento, explica el doctor Melese. Mediante este método aprenderá a asociar algo bueno con el sonido.

Comience por grabar el sonido que le asusta. Sométalo a sesiones de dos a cinco minutos un par de veces al día. “Comience poniendo un volumen bajo, que no le moleste mucho -dice el doctor Melese-. Póngalo en diferentes estancias de la casa para que piense ¡eh! ¡Lo oigo por todas partes! “Después suba el volumen poco a poco”. Si se pone nervioso, baje el volumen. Cuando se haya tranquilizado, vuelva a subirlo un poco.

Mientras el perro esté oyendo el estruendo, haga algo divertido, como tirar una pelota o un palo. A la larga pensará en el recreo cuando oiga el ruido y no se asustará tanto. Aunque no llegue a gustarle el sonido, puede enseñarle a no reaccionar de forma exagerada ante él.

Amplíe sus experiencias.
Los perros son, por naturaleza, criaturas sociables, pero necesitan trabajar para acostumbrarse a las personas que tienen un tono de voz grave, a los niños con dedos curiosos o a los obreros que usan herramientas extrañas.

Si un desconocido intimida a un perro, es probable que éste no prestara mucha atención a las personas cuando era un cachorro. Lo mejor es realizar un acercamiento preventivo que debe comenzar lo más pronto posible.

Ya sea un cachorro o un adulto, expóngalo poco a poco a gente diferente para que aprenda a no tener miedo de los desconocidos. Y expóngalo a gente en situaciones diferentes, por ejemplo en un concurrido centro comercial. Cuantas más experiencias viva con las personas, menos miedo tendrá.

Represente alguna comedia.
La gente que resulta inusual a un perro también puede suscitar una respuesta de temor. Las personas que llevan paraguas, ropa abultada o que pasean con un bastón o una muleta pueden asustar a algunos perros.

La mejor manera de acabar con ese miedo es representar una especie de comedia en la que la “persona extraña” se acerque a su perro poco a poco. Consiga que un amigo o dos le echen una mano para representar a los “personajes” que le asustan.

Visita informal al veterinario.
“Si su perro sólo tiene miedo del veterinario y de nadie más, es porque lo asocia con algo desagradable”, dice el doctor Melese. Su veterinario es importante para el bienestar de su perro, por lo que deberá tomar cartas en el asunto cuando las visitas sean una pesadilla.

Concrete una cita con su veterinario, a ser posible a una hora tranquila del día. Pídale que le dé algunos caprichos a su perro y que se hagan amigos y que lo trate como si no fuera veterinario.

Acostúmbrelo al tacto.
Algunos perros tienen miedo de que los toquen y se apartan o se agachan cuando alguien intenta acariciarlos. “Algunos perros no se dejan tocar la cabeza -dice el doctor Melese-. Cuando alguien alarga la mano para hacerlo, el perro se asusta.”

Su perro no será capaz de ir por el mundo sin que lo toquen, por lo que deberá echarle una mano para resolver este problema. Ayúdelo a asociar las manos con cosas buenas dejando que algunos desconocidos le concedan caprichos y le rasquen detrás de las orejas.

Muéstrele que es normal.
Algunos perros sienten escalofríos ante objetos cotidianos. Un montón de ropa sucia en el lavadero o una silla en el porche pueden disparar su botón de alarma de forma inexplicable.

Un perro se asusta ante los objetos inanimados por dos razones. Tal vez sea la primera vez que lo ve y piensa que es extraño. O quizás el objeto hace algo que lo saca de sus casillas. Sea lo que sea, lo odia y no se acerca a él, por lo que cada vez que ve ese objeto se asusta.
“Al darse cuenta de que el objeto extraño” está siempre allí, por lo general acaba venciendo el miedo”, explica el doctor Melese. Si le ve tocando y usando el objeto, se dará cuenta de que a usted no le pasa nada y a él tampoco.

Si su perro realmente odia una máquina, como un aspirador, los expertos recomiendan no obligarle a que le guste. Lo que puede hacer es ofrecerle una vía de escape o dejarlo en otra zona de la casa donde sólo oiga la máquina a lo lejos.

Con el tiempo, aprenderá que al igual que usted sale ileso tras estar cerca de ese “monstruo”, a él tampoco le pasará nada.

Fuente: El Veterinario en Casa; Matthew Hoffman

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