jueves, 15 de octubre de 2009

Como Enseñar a un Perro a Tocar el Timbre para Entrar en Casa

Como Enseñar a un Perro a Tocar el Timbre para Entrar en Casa

El azar interviene bastante en el aprendizaje de este truco. En el apartado para enseñar al perro a rezar comentamos que algunas de las órdenes utilizadas se usarían también en otros ejercicios. Este es uno de ellos. El perro aprendió la orden PATAS ARRIBA para rezar sus oraciones. Ahora le enseñaremos una variante de esa orden para que el perro pueda hacerle saber que está listo para entrar en casa. De todos modos, un consejo: a no ser que su perro sea extraordinariamente obediente, no debería estar solo en la calle. Incluso aunque esté educado para permanecer sin vigilancia en el perímetro de su propiedad, podría decidir no respetarlo. Podría hacerse con un ejemplar del Periódico perruno y enterarse de que hay una perra en celo en el barrio. Esa tentación seguramente haría olvidar cualquier adiestramiento. También podría ver a otro perro y decidir salir a juguetear un rato juntos. A los perros les encanta pasear, explorar, ver mundo, así es que si desaparece, no se preocupe, seguro que le envía una postal. Pero sabemos que su seguridad es una cuestión importante para usted. No quiere una postal, quiere a su perro. Así pues, use este truco solo como diversión cuando vuelva de su paseo. Ahora bien, si tiene su propiedad vallada, sí que puede resultar una habilidad práctica.

Si tiene un patio vallado que garantiza la seguridad del perro, puede ahorrarse incómodos paseos en las noches frías y lluviosas. Los domingos por la mañana podrá acercarse hasta la puerta, medio dormido aún, y dejar que el perro salga solo a corretear. En lugar de arañar la puerta de entrada o ponerse a ladrar con las consiguientes molestias para el vecindario, tocará obedientemente el timbre cuando esté listo para unirse a la familia en el desayuno. Ahora que sabemos que la seguridad del perro está garantizada, le explicaremos con gusto este sorprendente truco.

Primero saque al perro a pasear para que no esté impaciente y distraído mientras intenta enseñarle algo nuevo. Póngase de acuerdo con alguien para que, cuando vuelva a casa, esté preparado para abrir la puerta en cuanto suene el timbre, con una golosina para el perro. Acérquese a la puerta, toque el timbre y ordene PATAS ARRIBA. Un tono enérgico le ayudará en su objetivo. Anime al perro a colocar sus patas justo sobre el timbre; no obstante, al principio, felicítelo simplemente por levantar las patas donde usted se lo indique. Diga: PATAS ARRIBA, LLAMA AL TIMBRE. Su compinche estará espiando para no abrir la puerta cuando sea usted quien llama, solo cuando lo haga el perro. Diga: PATAS ARRIBA, BUEN CHICO y llame al timbre. Si el perro consigue hacer sonar el timbre, aunque sea por casualidad, la puerta se abrirá y recibirá una deliciosa golosina y una efusiva felicitación. No repita el ejercicio ahora.

Cuando le apetezca salir fuera otro ratito más, repítalo. Cuando el perro haga sonar el timbre, dentro le esperará una gran recepción. Si ya le ha enseñado a ladrar para salir, aprenderá esta variante con más rapidez. A medida que progrese, bastará con decirle: LLAMA AL TIMBRE (sin necesidad de la orden PATAS ARRIBA). Si no hay nadie en casa, tenga preparadas las llaves, abra la puerta rápidamente y felicite al perro de inmediato. Cuando domine esta habilidad, ya podrá trabajar como vendedor a domicilio. Ahora, si su jardín está vallado, puede dejarlo salir a corretear y esperar a que suene el timbre.

¿Y qué ocurre si mi perro es pequeño y no alcanza al timbre? No podemos tenerlo todo. Si no desea comprar un perro más grande para este ejercicio, coloque una caja debajo del timbre. Dé unos golpecitos en la caja, mientras ordena: ARRIBA. Prosiga el resto del ejercicio del mismo modo. Asegúrese de que la caja es estable; de lo contrario, el perro se negará a subirse encima.

Ahora observe las caras de sus amigos cuando vean a su perro ladra para salir y luego llamar al timbre para volver a entrar en casa. Seguro que el tiempo y el esfuerzo invertido valen la pena.

Fuente: Trucos Caninos; Capitan Arthur J. Haggerty y Carol Lea Benjamin

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